.
.
.
.
.
.
.
.
.
- ¿Qué es eso? - Parece eso, lo de internet. - Un botón. - …un botón cuadrado. - Es pequeño. - Sí, no ocupa nada. - Una nota de color. - Que falta te hace. - Pasa, pasa el puntero por encima. - Si, si, lleva un vínculo, pincha, pincha. - Aah, mira. - Parecen majos ¿no? - Mira arriba, carreras 2.0, ¿qué estás haciendo? ¿cómo te va? Tranquilo, jefe, que yo no lo voy a contar. - Hay manita con dedito, pincha, pincha. - Hay más gente. - Mira a ver si está ahí el cliente que tengo que ir a ver la próxima semana, ése no es tan majo. - ¿Cómo se llama? - Fulanito de tal. - No se vé. - Vuelve arriba, que había un cuadro de búsqueda, escribe el nombre. - Jo, esta gente, contando su vida por capítulos. – Quién soy, de dónde vengo, a dónde voy. – A ver quién dice ahora lo de la calavera. – Ya está el alegrías. – ¿Tú no has visto Macbeth, el ser o no ser? - Mira algunos tienen comentarios. - A éste le han dado un caramelo, el mejor profe. - Si estuviera el cliente igual hasta le dejaba algún mensajito. - ¡Mucho miedo, mucho miedo, eh, eh! - Hombre, jefe, a ver cúando nos sacas tú aquí. - Y ¿por qué no me sacáis vosotros a mí? Y me hacéis la pelota en lo del “submit”. - Tú como siempre. - Oye, y el botón, prueba a copiar y pegar en el correo electrónico, haz el favor. - Se puede ¿y qué? - Jo macho, pues que esto se lo mando yo a los cuatro clientes que comen en mi mano, me llenan de caramelos y después se lo mando al nuevo. - Eres bastante listo, ¿sabes? - Te apuntarás primero, claro. - ¿Cuánto cuesta esto? Mira a ver. Esto son gastos de marketing, ¿no? jefe.